FigmaCraft: de una herramienta de diseño a un juego en 3D
Publicado el · Joaquín Dati
Figma es la herramienta que usan la mayoría de los diseñadores para crear interfaces: botones, pantallas, íconos. Es plana, en 2D. Entonces, ¿qué tiene que ver con un juego en 3D? Más de lo que parece. FigmaCraft nace de esa pregunta: ¿qué pasa si usamos lo que diseñamos en Figma como los bloques de un mundo que se puede recorrer?
La idea
Un diseño en Figma no es solo un dibujo: es un conjunto de formas, colores, capas y medidas ordenadas. Esa información se puede leer con código. Y si se puede leer, se puede transformar. Un rectángulo puede convertirse en una pared; un círculo, en una columna; una capa más alta, en un piso superior. El diseño plano pasa a ser el plano de un mundo.
Por qué es interesante
- Los diseñadores ya saben usar Figma. Pueden armar niveles, escenarios o maquetas con una herramienta que conocen, sin aprender un motor de videojuegos.
- Lo visual se mantiene. Los colores y las proporciones del diseño original se respetan en el mundo 3D, así que el resultado conserva la identidad de marca.
- Se recorre en el navegador. Con tecnologías como Three.js, ese mundo se puede explorar directamente en una página web, sin instalar nada.
Para qué puede servir
Más allá del juego, la idea abre puertas: presentar un proyecto de interiores como un espacio que se camina, convertir la identidad de una marca en un pequeño mundo interactivo para una campaña, o enseñar diseño de una forma más lúdica.
El espíritu del proyecto
FigmaCraft es, sobre todo, un experimento sobre cómo se cruzan las disciplinas. Las herramientas de diseño, de programación y de videojuegos parecen mundos separados, pero cuando se combinan aparecen cosas nuevas. Muchas de las ideas más originales no salen de dominar una sola herramienta, sino de conectar dos que nadie había pensado juntar.